¿Podemos cambiar nuestras relaciones?

¿Es posible liberarse de los malos hábitos de relación?, ¿Puede una persona cambiar realmente?. Esta es una pregunta que escucho a menudo cuando la gente habla de dificultades en sus relaciones. Se preguntan si su pareja alguna vez empezará a ser más romántica o dejará de estar de tan mal humor.

Es fácil insistir en lo que no podemos controlar, pero la verdad es que hay mucho que podemos hacer. Al hacernos cargo de nuestra mitad de la dinámica, le damos a nuestra relación al menos un 50% más de posibilidades de supervivencia. No podemos hacer que otra persona cambie, pero podemos desarrollarnos de una manera que anime a nuestra pareja a devolver el favor.

Entonces, si todavía no estamos obteniendo lo que queremos de la relación, estamos en una posición mucho mejor para tomar la decisión de seguir adelante.

Entonces, ¿Cómo podemos hacer cambios que realmente alteren y mejoren la dinámica de nuestra relación? Lo que nos dice la investigación del apego es que el cambio real se hace posible cuando estamos listos para mirar nuestra historia. De acuerdo a búsqueda de adjuntos por Mary Main y Erik Hesse, el mayor predictor de cómo seremos como padres no es lo que experimentamos de niños, sino cuánto pudimos entender y sentir todo el dolor de estas experiencias. Esta declaración se puede aplicar a todas nuestras relaciones interpersonales más cercanas.

Nuestras ideas sobre las relaciones se forman muy temprano en nuestras vidas. Nuestros vínculos con importantes guardianes crean nuestros “modelos de trabajo internos” para el funcionamiento de las relaciones.

A lo largo de nuestras vidas, sin siquiera saberlo, podemos actuar sobre estas viejas ideas, y muchas de nuestras reacciones en nuestras relaciones actuales pueden ser ecos del pasado, un tema del que hablo más en el blog “D”. ‘Donde nuestra relación vienen los modelos. ”

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Al aprender sobre el estilo de apego que experimentamos en nuestra infancia y los efectos que puede tener en nuestras relaciones, podemos comenzar a comprender mejor nuestro comportamiento actual.

Podemos saber de dónde vienen nuestras inseguridades, por qué reaccionamos negativa o emocionalmente a interacciones específicas, por qué nos distanciamos de nuestros seres queridos o cualquier dinámica destructiva que podamos traer a la mesa. Podemos aprender qué nos dispara e incluso descubrir las razones por las que elegimos a los socios que hacemos.

Dar sentido a nuestras experiencias nos lleva a dejar de regirnos por ellas. Separar nuestro pasado del presente implica algunos pasos clave, que incluyen:

Reconoce el diálogo interno negativo. Podemos empezar a tomar conciencia de un proceso de pensamiento destructivo y autolimitado conocido como “voz interior crítica. Esta voz está formada y alimenta nuestras ideas negativas sobre nosotros mismos y las relaciones en general, reforzando viejos mensajes como “No te mereces el amor”. “No puedes confiar en él; él te dejará. “Ella realmente no se preocupa por ti. Nadie lo hace ”. Como lo notamos, podemos comenzar a cuestionar esta“ voz ”y su intrusión en nuestras relaciones.

Observe los patrones y los desencadenantes. Una vez que entendemos cómo nuestro pasado influye en nuestro presente, podemos reconocer cuándo nos provoca el pasado. Si nos sentimos abrumados por emociones como los celos, la sospecha, el miedo o la rabia, podemos empezar a comprender que a veces estas reacciones tienen más que ver con desencadenantes emocionales del pasado que con lo que está pasando en el mundo.

También podemos ver cómo podemos proyectarnos sobre nuestra pareja o volvernos contra nosotros mismos en los momentos en que nos desencadenan.

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Elige nuestras acciones. Cuando somos capaces de detenernos y darnos cuenta de cuándo estamos desencadenados, podemos tomar mejores decisiones sobre cómo queremos actuar en nuestras relaciones. Aunque tengamos una fuerte respuesta emocional, podemos tomarnos un tiempo para calmarnos, pensar y elegir cómo queremos actuar.

¿Qué acciones están en consonancia con nuestros objetivos finales? Tomarse este tiempo para hacer una pausa y evaluar nos ayuda a separar nuestro presente de nuestro pasado y no ser víctimas de nuestras emociones.

Tome mejores decisiones. Además de elegir nuestras propias acciones y decidir cómo queremos ser en nuestras relaciones, podemos tomar mejores decisiones sobre con quién queremos estar.

Cuando encontramos personas que tienen un estilo de apego más saludable que el nuestro, podemos formar un apego seguro. Nos ayuda a cambiar nuestros modelos internos de trabajo y reestructurar nuestras ideas y expectativas sobre el amor.

Todo el mundo tiene dificultades para acercarse a otra persona. Todos podemos desarrollarnos en nuestras relaciones cuando estemos preparados para asumir el desafío de crear este tipo de narrativas a partir de nuestro pasado, para entender cómo podemos limitarnos en el presente. Incluso podemos alentar a nuestros seres queridos a que hagan lo mismo de una manera compasiva y solidaria. Al tomar estos pasos, podemos lograr un cambio real y volvernos más amorosos y seguros en nuestras relaciones.

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