Lo que debe saber sobre la disciplina de su hijo

Ya sea sentarlos en las esquinas, enviarlos a sus habitaciones, pedir perdón o darles un poco de tiempo libre, los métodos son todos diferentes, pero la pregunta es la misma: ¿Cuál es realmente la mejor manera de disciplinar a un niño?

Disciplinar a nuestros hijos es uno de los trabajos menos atractivos para los padres. A menos que esté planeando convertirse en sargento de instrucción o jefe de policía, incluso la palabra en sí implica algo en lo que probablemente nunca quiso participar. Entonces, ¿Qué debe hacer cuando sus hijos comienzan a portarse mal?

Idealmente, el estilo de los padres de disciplinar y socializar a un niño refleja una filosofía de crianza que permite y alienta el desarrollo progresivo de la personalidad, la vitalidad y el entusiasmo por la vida distintivos del niño. Con esta sensibilidad e interés en la aparición de los rasgos únicos de un niño, los padres alimentan un sentido de indagación en sus hijos. Cuando un niño actúa, se pregunta qué le preocupa emocionalmente en lugar de castigar automáticamente el comportamiento. El objetivo final de la disciplina es ayudar al niño a convertirse en un adulto decente y agradable, capaz de sobrevivir en un entorno social, en lugar de uno que está sujeto al proceso de socialización.

Aquí hay algunas pautas útiles para disciplinar y socializar a los niños:

  1. Evite hacer restricciones, reglas o estándares innecesarios.
  2. Actuar como un modelo a seguir positivo.
  3. Recompense en lugar de castigar.
  4. Evite las actitudes cínicas y críticas que refuerzan los sentimientos de mezquindad del niño.
  5. Intentar controlar el comportamiento de los niños mediante un comportamiento hostil y manipulador.

1. No impongas restricciones o reglas innecesarias

Muchos padres creen erróneamente que para darle estructura a un niño, un padre necesita establecer muchas reglas. Sin embargo, las reglas innecesarias no respetan al niño como persona. En lugar de moldear el carácter de un niño, la regulación excesiva actúa para restringir e inhibir la aparición de su personalidad. Es importante que los padres decidan qué reglas son necesarias y útiles en su familia. Estos deben comunicarse a los niños y luego deben ser observados sistemáticamente. En situaciones en las que se aplican reglas específicas, los padres no deben actuar como si un niño tuviera una opción en este asunto.

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2. Actuar como un modelo a seguir positivo

Un ejemplo de crianza positiva tiene un impacto mucho más poderoso en un niño que cualquier acción disciplinaria que pueda tomar un padre. Por ejemplo, la mejor manera de que los padres enseñen a un niño a ser considerado no es dar un discurso sobre la consideración y castigar la falta de consideración, sino que los padres sean considerados.

En todas las familias, el comportamiento y los estándares de los padres brindan a los niños las lecciones más poderosas sobre el bien y el mal. Los niños, que tienen padres decentes y morales, aprenden el comportamiento ético y la decencia observando e imitando a sus padres. Las conferencias y lecciones sobre bondad y rectitud a menudo son contraproducentes y pueden ser destructivas, especialmente cuando los padres no viven a la altura de sus normas ni personifican sus creencias.

3. Recompense en lugar de castigar

Cuando se trata de influir en el comportamiento de un niño, es mucho más eficaz para los padres recompensar el comportamiento positivo que castigar el comportamiento negativo. Los niños naturalmente quieren el amor y la aprobación de sus padres. Como resultado, los niños llegan a apreciar y valorar los comportamientos que sus padres elogian y reconocen.

Los psicólogos y conductistas infantiles han aprendido que el refuerzo positivo como sonreír, elogiar verbalmente y el afecto físico son importantes para el aprendizaje. También han descubierto que acosar, quejarse y sermonear son ineficaces. En general, los conductistas han descubierto que una combinación de aprobación verbal, recompensas tangibles, afecto, reconocimiento genuino (no falsos elogios) y alguna forma de consecuencia negativa de la mala conducta conducen a enseñar y disciplinar a los niños con éxito.

No es una buena práctica que los padres otorguen a sus hijos recompensas monetarias por su buen comportamiento. Este enfoque tiende a colocar el comportamiento del niño en una base empresarial más que personal. Siempre es mejor fomentar una reacción personal en un niño. Las recompensas monetarias interfieren con la generosidad natural y el deseo de un niño de complacer y promover actitudes calculadoras.

4. Evite las actitudes cínicas y críticas que refuerzan los sentimientos de mezquindad del niño

Algunos padres creen erróneamente que sus castigos verbales y sus actitudes cínicas y críticas no afectan negativamente a sus hijos. Creen que solo el abuso físico y el castigo dejan cicatrices emocionales. Sin embargo, los padres deben salvar más que el pene para evitar que el niño sufra daños psicológicos. Así como el castigo corporal daña la psique de un niño, las actitudes duras y críticas destruyen la autoestima del niño. La perspectiva hostil de los padres se arraiga profundamente en la psique del niño y forma la base de una identidad negativa que el niño lleva a lo largo de su vida.

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Los padres no deben definir el comportamiento de sus hijos en términos de bien o mal. En lugar de hacer una evaluación del comportamiento de su hijo, es mejor darles a los padres una respuesta personal. Las reacciones de evaluación les permiten a los niños pensar en sí mismos en términos de lo correcto y lo incorrecto. Con una respuesta personal, los padres comunican sus sentimientos en lugar de juzgar el comportamiento del niño: “No me gusta cuando haces eso”. “Me preocupo por ti cuando haces esto.” “Me enoja cuando haces eso”. Incluso: “No hagas eso”.

Además de no definir a los niños en términos de lo correcto o incorrecto, los padres deben abstenerse de analizar o categorizar a los niños en general. Estas prácticas tienden a imponer una identidad estricta o fija a un niño. Es importante que los padres inculquen en sus hijos la conciencia de que todos somos seres humanos en desarrollo. Que cada uno de nosotros, niños y adultos, podemos cambiar cualquier comportamiento que queramos. También es recomendable evitar las comparaciones con otros niños para motivar el buen comportamiento. Las comparaciones no son útiles ni apropiadas para motivar el buen comportamiento en los niños.

5. Intentar controlar el comportamiento de los niños mediante un comportamiento hostil y manipulador

La disciplina es la expresión de la preocupación de un adulto por un niño. Una parte esencial del amor de los padres es ofrecer control y dirección. Por lo tanto, el padre amoroso disciplina al niño porque el padre se preocupa por la clase de persona en la que se está convirtiendo el niño. La ira de los adultos está en el mejor interés del niño.

La disciplina debe ser constante. Debe estar relacionado con las acciones del niño y las reglas y normas que se han establecido en la familia. Cuando este sea el caso, el castigo será significativo para el niño. Sin embargo, cuando las medidas disciplinarias reflejan el estado de ánimo o reacciones exageradas de los padres, son inesperadas y sorprenden al niño. Parece que “salen del campo izquierdo”.

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Exprese enojo genuino al disciplinar a un niño, pero no actúe emocional o físicamente de manera agresiva hacia el niño. La expresión de enojo de los padres debe estar motivada por el deseo de influir positivamente en su hijo y no por el deseo de expresar y liberar sus propias emociones en el niño. Su ira es por el bien del niño, no por él mismo. En los casos en que sea necesario sujetar a un niño, los padres pueden abrazarlo con suavidad pero con firmeza y hablarle con firmeza.

No utilice amenazas vacías de futuras sanciones para hacer cumplir las reglas y estándares. El padre que evita ser fuerte y actuar con amenazas inútiles es visto por el niño como un padre débil e ineficaz. Los padres deben evitar participar en peleas de voluntad con un niño. Tales batallas se evitan fácilmente cuando las reglas se establecen claramente y luego se siguen consistentemente en una familia. El niño sabe cuáles son las reglas y no hay lugar para la negociación.

No solo es importante que los padres se ocupen de la conducta agresiva y hostil de sus hijos, sino también que enfrenten con firmeza las conductas que implican manipulación y juegos de poder negativos. Como los niños son más pequeños y débiles, a menudo utilizan juegos de poder negativo para manipular su situación. Estos comportamientos incluyen: llorar innecesariamente, derrumbarse, tener rabietas, hacerse la víctima, actuar débil e indefenso, participar en un comportamiento autodestructivo, tratar de hacer que los demás se sientan culpables y actuar paranoico o abusado. No son solo los comportamientos o fases infantiles lo que el niño superará. Si no se enfrentan y cambian en la niñez, se convertirán en hábitos de estilo de vida e interferirán con las relaciones personales en la edad adulta.

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