Cómo comunicarse con los hijos de forma efectiva

“No importa lo que haga, no puedo hablar con mi hijo”. “Mi hija y yo comenzamos a tener una conversación razonable, pero siempre terminamos gritándonos”. “Mi hijo simplemente no quiere abrirse conmigo”.

Para muchos de nosotros, de todas las personas con las que interactuamos en nuestras vidas, con las que tenemos más dificultades para comunicarnos son nuestros propios hijos. Aunque no tenemos problemas para comunicarnos con los demás, cuando se trata de nuestra descendencia, tenemos problemas. Esta limitación nos duele y nos frustra. Buscamos orientación y tratamos de aplicar las técnicas recomendadas para mejorar en nuestro papel de padres. Pero el problema persiste y todavía nos preguntamos qué está pasando.

Pero las respuestas están justo frente a ti. Simplemente te estás perdiendo las preguntas obvias. Si tiene relaciones fáciles con todos, ¿en qué se diferencian las relaciones con sus hijos?

¿Cómo te relacionas con los demás? ¿Estás interesado en su vida? ¿Quieres escuchar lo que tienen que decir? ¿Les escuchas? ¿Tienes compasión de ellos? ¿Estás siendo honesto con ellos? ¿Hablas fácilmente de ti mismo? ¿Eres modesto y real para ellos? ¿Estás bromeando?

¿Y cómo te mantienes al día con tus hijos? ¿Qué sabes de su vida? ¿Con qué frecuencia los escuchas realmente? ¿Sueles mostrar compasión por ellos y por lo que están pasando en su vida? ¿Estás siendo honesto con ellos? ¿Hablas de ti con facilidad y te muestras a ellos? ¿Estás con ellos tú mismo o estás en una relación con un rol de padre? ¿Es inusualmente serio con ellos?

La ruptura de la comunicación entre padres e hijos a menudo se debe al hecho de que los padres no son ellos mismos. Están atrapados en el papel de “padres en relación con el niño” en lugar de ser simplemente las personas reales que tienen con las personas reales que son sus hijos.

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A continuación te compartimos algunas sugerencias para ser realistas con tus hijos:

Permitir la libertad de expresión

Dé a cada miembro de la familia la libertad de expresar cualquier opinión y experimentar cualquier emoción sin conciencia de sí mismo. Fomente un intercambio abierto de sentimientos, pensamientos, ideas y humor. Esta atmósfera abierta facilitará la comunicación directa, honesta y compasiva. Cada miembro de la familia será reconocido, escuchado, sentido y experimentado por los demás de una manera que le da a la persona un sentido de su identidad única. El sentido del humor expresado no será sarcástico ni cínico, sino que reflejará los buenos sentimientos de los miembros de la familia entre sí y reconocerá las debilidades humanas y la singularidad de cada miembro.

Muestra compasión y empatía.

Mire a cada miembro de la familia con compasión en lugar de con un ojo cínico o crítico. Desde este punto de vista benévolo, todos serán vistos como iguales: personas que, por su humanidad, están heridas, defendidas y discapacitadas. Incluso los niños que actúan no serán vistos como malos. Pueden ser desafiantes, desafiantes, enojados, tercos, pero no son malos. Se considerará que todos los adultos y todos los niños tienen básicamente un buen corazón.

Tenga empatía por cada miembro de la familia, especialmente por sus hijos. La empatía le permitirá mantenerse en contacto con el nivel más profundo de comunicación verbal y no verbal de su hijo. Los padres que están en contacto con sus sentimientos desde su propia infancia pueden tener una verdadera comprensión empática de sus hijos.

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Al mantener un punto de vista compasivo y empático al comunicarse con sus hijos, evitará dar respuestas duras o críticas que sean insensibles y hirientes para ellos. En lugar de etiquetar o percibir a su hijo con una identidad fija, verá al niño en un estado de cambio y crecimiento constantes.

Ser honesto

Es fundamental que los padres no engañen a sus hijos. El impacto de engañar a los niños o confundir su percepción de la realidad puede ser más dañino que las experiencias negativas que se ocultan. Es de suma importancia que los niños aprendan a confiar en sus percepciones, y esto solo se puede lograr en un ambiente honesto.

Las mentiras y los engaños pueden destruir el sentido de la realidad de un niño. La integridad y la veracidad de un padre son necesarias para la supervivencia emocional de un niño, así como la comida y la bebida son necesarias para la supervivencia física de un niño.

Para mantener su autoestima, los niños deben sentir curiosidad por la realidad. Al permitir que sus hijos vean la vida de manera realista, incluidas sus deficiencias como padre, les proporciona una mejor base para afrontar la vida en general.

Se real

Ser honesto va más allá de decir la verdad; ser honesto significa ser real. Significa no desempeñar el papel de padre. Este papel interfiere con sus comunicaciones auténticas y personales con sus hijos. Al adoptar las conductas de crianza requeridas, los padres se vuelven condescendientes, estratégicos, falsos y hacen preguntas superficiales e insensibles.

Es importante ser abierto sobre usted mismo con sus hijos. Hable con ellos personalmente sobre sus sentimientos y experiencias de vida como lo haría con un amigo. Esto no implica que usted “eche” sus problemas a sus hijos o haga súplicas inmaduras de consuelo o consuelo; más bien, implica compartir su mundo con ellos y permitir que sus hijos compartan su mundo con usted.

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Es vital para el desarrollo de los niños que cada uno de ellos esté vinculado como persona real por una persona real. Desde el nacimiento, los niños buscan un sentimiento auténtico en el rostro de sus padres. No pueden relacionarse con alguien que aplica técnicas de crianza de niños.

Los niños necesitan desesperadamente conectarse con las personas reales detrás de los roles de los padres. Cuando dejas ir los roles y te comportas de forma natural y personal, tus hijos te perciben como un ser humano y digno de ser amado. Los niños quieren sentir la humanidad de sus padres.

Por lo tanto, como padre, debe desarrollar su capacidad para establecer relaciones personales con sus hijos. Necesitan tu relación directa con ellos. Necesitan que los escuche con interés, que responda de manera sensible y realista a sus comunicaciones y que sea sincero con ellos acerca de sus propios pensamientos y sentimientos.

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